Figuras biseladas todas
y el ser del espectro de Luz mismo
del macrocosmos ignoto y total,
de ese que no cabrá
en ningún libro de poesía o astrofísica
porque han sido llovidas por doce atardeceres
extremadamente distantes
a la intersección de los doce atardeceres
que pudiesen conjugarse con las actuales
generaciones dialogantes:
abuelo-padre-vástago.
Las perpetuas místicas
no son de otra dimensión,
solo que no se trata de pergaminos o trapos
que quedaran en algún momento
fuera de onda,
son sincero encuentro con uno-mismo,
es empezar de cierta manera
a vivir las cosas enfrentándolas con otro prisma,
darse cuenta: cuán grande nos está quedando la casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
valecia guachX por opinar!