(me gusta este, porque al final todos mueren)
El cementerio de los sueños, es exactamente la distancia en donde ellos mismos quedan atrapados; la separación ósea, es decir, todas y si no son todas, la gran mayoría de las calles de un mismo sector dado, no conducen a ningún punto en común porque el mundo que va viajando,
-por ahí-, luego…
se encuentra en la cumbre afélica por antonomasia, con lo cual es, o mejor dicho; sería, lógico pensar que X flor sin su sol: muere.
(argullo, con una “lógica” de la Naturaleza).
Las funciones de autognosis junto con las construcciones psicológicas del ser humano & casi la conciencia de la realidad se retrotraen a tal punto de que se muere dos veces, pero claro está que no se puede morir dos veces o no de ésta forma: muerte-muerte.
Ahora si nos detenemos en esta doble muerte y la vemos como un “posible”, despejando la ecuación como seguro resultado obtendríamos que:
a) Para haber llegado a la muerte; antes se vivió,
b) entonces, vida ≠ muerte, por lo tanto,
c) muerte + muerte = vida, lo que es decir,
d) la muerte de la muerte es sino mas que su vida.
Así, este morir reincidente es el re-nacer, es el regresar a la tierra, un regreso como quien diría con una segunda oportunidad de hacer, una nueva instancia para verterse al quehacer, y al quehacer con apellido; el quehacer-del-ser-humano.
Estando ahora en mejor boga, retomo la idea principal, “el cementerio de los sueños (…)”.
Aclaremos primero bien… me fui en la volá, aclaremos segundo bien… los sueños mueren; a cada rato, aclaremos tercero bien… que mueran da lo mismo, incluso debe dar lo mismo si se explicita que ellos no pueden revivir, aclaremos cuarto bien… uno es el que regresa miles de veces a ocupar la tierra…
a soñar de ella,
a soñar en ella,
a soñar con ella (quizás).
Entonces, que mueran los sueños, muerte a todos y cada uno de ellos. Que mueran sentados con sus muñecas abiertas, o colgados desde el pescuezo en el baño o bien, crucificados boca abajo y con los genitales machacados. Que mueran y con ellos uno, porque tarde o temprano, merecido o no, a todos nos llegará una muerte con la cual, o nos iremos llenos de sueños o millonariamente pobre de ellos y dará lo mismo, porque aunque estando una eternidad ausentes en el mundo, la tierra seguirá siendo sembrada por sueños que al igual que sus progenitores, estarán condenados a fenecer, y la muerte, morirá con nuestros futuros y contingentes: revivimientos.